Vania Mariela Maldonado González / rotativoenlinea.com
El cultivo y la comercialización de café forman parte importante de la tradición y cultura chiapaneca, es por ello que el Museo del Café de Chiapas, con tan solo catorce años de existencia, resalta como atractivo turístico de la ciudad capitalina, permitiendo que extranjeros y locales aprendan acerca del proceso de cultivo y su evolución, al mismo tiempo que concientizan sobre la importancia y beneficios de consumir café chiapaneco.
El museo, ubicado en la calle 2ª Oriente Norte 236 Centro, cuenta con tres salas de exhibición: la primera, dedicada a Gerónimo Mancinelli, primer exponente del cultivo de café de forma masiva y comercial dentro de la región del Soconusco; en ella se aborda el surgimiento e historia del café chiapaneco.
La segunda sala se centra en la biología y cultivo de café, así como la prevención de plagas, finalmente, la tercera representa la transformación, el avance y la distribución de café; pasando por la etapa de recepción, cosecha, clasificación, despulpado, fermentación, lavado y secado, sanación, entre otros procesos.
Antes de finalizar el recorrido te permiten ver una representación de los distintos tipos de tostados y molidos de café, del cual se puede seleccionar el que más se prefiera para la degustación de café, la cual se encuentra incluida en el boleto de entrada.
Además de los recorridos guiados, el museo constantemente busca ofrecer distintas actividades que resulten atractivas para sus visitantes, por ejemplo, el ofertar talleres relacionados con el cultivo o la preparación de café, asimismo, cada jueves se realiza la proyección de una película distinta.
“El museo nos pareció muy agradable, somos de la Costa oeste de Canadá, allí cada calle tiene una cafetería, tienen como 20 diferentes tipos de café, pero este es sin duda alguna un muy buen café, muy cargado”, expresó Suzanne Fournier quien por primera vez se encuentra visitando el estado de Chiapas y que asistió el pasado jueves a las instalaciones del Museo del Café en compañía de su esposo con el que ha estado casada durante 40 años.
Cabe señalar que el edificio en el cual reside actualmente el Museo del Café, mejor conocida como “La Casona”, fue construida en el año 1913 y pertenecía al Dr. Rafael Grajales Ramos, quien habitó en ella hasta 1933 y que en 1934 decidió donar su vivienda al Gobierno del Estado, permitiendo así que en su interior se colocase el Museo de Arqueología e Historia. No obstante, sería hasta el año 2009 que surgiría el emblemático Museo del Café.
