Martes, 9 de junio de 2026

Bazaristas lucran con sueños de emprendedores en Chiapas

“Falta de regulación y cuotas por espacios públicos un mal que acaba por sepultar pequeños negocios"


Por rotativoenlinea.com

9 de junio de 2026 Actualizado a las 20:06:32

Tras la pandemia de COVID-19 (Coronavirus 2019), el negocio informal en su modalidad de bazares cobró auge en Tuxtla Gutiérrez, en donde los espacios públicos se convirtieron en una oportunidad para qué hombres y mujeres encontraran una fuente de ingresos, promovieran sus marcas y ofrecieran productos de los cuales, muchos de ellos son elaborados de manera artesanal.

Lo que comenzó como una red de apoyo para emprendedores y proyectos emergentes, es señalado por presuntos abusos en el cobro de cuotas. La creación de colectivos y organizaciones dedicadas a realizar bazares ha derivado en que algunos de sus dirigentes establezcan costos cada vez más elevados que van desde los $100 peso en adelante, por participante, sin considerar que las ventas suelen ser inciertas y, en muchos casos, insuficientes para recuperar la inversión realizada.

Los principales afectados son los emprendedores, quienes además de invertir en materia prima, producción y transporte, deben cubrir los gastos por espacios, mobiliario y otros conceptos que, aseguran, disminuyen considerablemente sus ganancias. Lo que para muchas representa una oportunidad para impulsar sus negocios, en ocasiones termina convirtiéndose en una inversión difícil de recuperar debido a las bajas ventas.

A esta situación se suma la falta de regulación por parte de las autoridades municipales, como el actual Ayuntamiento capitalino, lo que ha permitido que algunos organizadores obtengan importantes ganancias mediante el uso de espacios públicos.

Es importante señalar que, el costo oficial por ocupación de espacios en la vía pública suele ser de $20 pesos más permisos correspondientes que tramitan los organizadores para la realización de cada bazar, sin embargo, denuncian “que no existe una supervisión que garantice que las cuotas cobradas a los participantes sean proporcionales a los gastos reales del evento”, argumentan.

A ello se suma que ciertos actores políticos han encontrado en estos eventos una oportunidad para obtener visibilidad o beneficios de carácter proselitista, tal es el caso de figuras como el llamado “Conejo de Tuxtla”, asimismo, algunas organizadoras suelen presumir relaciones de cercanía o amistad con actores de la vida pública o que ocupan cargos dentro de instituciones.

Entre los comentarios que circulan entre emprendedores se encuentra el caso de la líder de Conejas Bazar, Guadalupe “N”, a quien algunos participantes identifican presuntamente como responsable del manejo de recursos administrativos relacionados con Jubilados del Estado, situación que ha generado diversas opiniones entre quienes forman parte de estos espacios de emprendimiento.

Mientras los bazares continúan siendo una alternativa económica, también crecen los cuestionamientos sobre sí estos lugares realmente están cumpliendo su propósito de impulsar el emprendimiento o si, por el contrario, se han convertido en una actividad rentable para algunos organizadores, negocio.