Miércoles, 20 de octubre de 2021

Mariguana, el campo fértil para los labriegos de Chiapas

Entre otros atributos del cáñamo o la cannabis, se destacan el que ayuda a los enfermos de cáncer u otros males como esclerosis múltiple.


Por rotativoenlinea.com

14 de enero de 2021 Actualizado a las 20:01:49

Pablo Álvarez / rotativoenlinea.com   

En su momento, será la Cámara de Diputados la que tendrá la última palabra para darle “luz verde” a la iniciativa para el consumo y producción libre de la mariguana en todo el país. Si eso ocurre, campesinos de Chiapas podrían hallar en esa yerba una nueva forma de vida y, sobre todo, de mejorar los ingresos en sus hogares.

Ante esta situación que “apenas se cocina”, el Frente Cannábico del Sureste —dedicado a fabricar y distribuir productos elaborados con cannabis— comenzará una campaña “pecho tierra” en comunidades rurales de no solo de esta entidad, sino de Tabasco, Yucatán, Campeche y Quintana Roo para que éstas se interesen en la siembra de esa planta.

Beto Centeno, integrante de esa organización, manifestó que aún no hay que “cantar victoria”, pues se está en el tercer paso de ley, es decir que ya se superaron la iniciativa, discusión y aprobación, pero aún faltan la sanción, publicación e iniciación.

De hecho, desde noviembre de 2018, ya con la jurisprudencia “en mano”, se está en espera de la regulación al 100 por ciento, aunque la Cámara de Diputados aún no se pone de acuerdo en la materia, por lo que para el 2022 existe la posibilidad de que se “palpen” los resultados anhelados.

De acuerdo con Angélica Anaya, otra de las integrantes de ese movimiento, en estos momentos solo se permite el consumo de 5 gramos de esa planta, pero no su cultivo, de ahí la importancia de recorrer las comunidades de los municipios de Chiapas para que se interesen y, si se le da “luz verde”, en poco tiempo la empiecen a cultivar.

Como lo marca la propuesta de ley, las comunidades que han sufrido los ataques del narcotráfico obtendrían el 40% de las licencias, entre éstas Sinaloa, Oaxaca y Michoacán.

Por ello, advierte Anaya, la intención es capacitar a toda esa gente y hacerles ver los beneficios de la planta, aunque tendrán que “romper” el estigma en torno a la misma, pues son los labriegos dedicados a cultivos tradicionales como el maíz, y no saben los beneficios del THC (Tetrahidrocannabinol), mejor conocido como cáñamo.

“Se necesita de una nueva actividad económica, y no es que esto vuelva millonarios a todos, pero sabemos que en las localidades marginadas, 5 mil pesos al mes, ¡son 5 mil pesos!, es redituable”, argumenta Centeno, quien está convencido de que habrá que desarrollar toda la cadena productiva para alcanzarlo.

Los beneficios son palpables

Los productos que ellos distribuyen —advierten— contienen menos del 1% del THC, el cual tiene el aprovechamiento industrial y no posee efectos psicoactivos, sino que se ingiere como un alimento nutricional. “En pocas palabras, no te pone ‘pacheco’”, ironiza.

Incluso, manejan una fibra de hemp, cuya función es mejorar el sistema digestivo de las personas; de hecho, ya se pueden ver en grandes cadenas comerciales como en semillas o hasta en aceites.

De nueva cuenta, Anaya advierte que la Reforma a la legalización de esa yerba generará una derrama económica importante, pues habrá mayor número de empleos y se reactivará el sector agrícola, “y no quiere decir que la gente abusará del consumo, que se hará lo que se quiera, no es así”.

Los primeros pasos hacia la legalización se registraron en 2015, cuando una ciudadana originaria de Monterrey, Nuevo León, promovió un amparo para buscar que a su hija, afectada por ataques epilépticos, se le suministraran dosis de cannabis para atender esa enfermedad, pues los resultados en su salud eran cada vez más positivos. Dicho recurso legal lo ganaron.

Un año después, el entonces presidente Enrique Peña Nieto metió una reforma para que se investigara sobre la cannabis medicinal e industrial, y para el 2017 llegó la legalidad por un lapso corto de 4 meses, lo que de nueva cuenta se detuvo.

Aunque en estos momentos se vive en un periodo de prueba que solicitaron los diputados federales y senadores en cuanto a este tópico, las comunidades, incluidas las chiapanecas, tendrán que aprovechar para empaparse del mismo.

El problema con que se toparían en un futuro, dice Centeno, es con la “maquinaria burocrática” para obtener documentos como certificados parcelarios o cómo inscribirse al Servicio de Administración Tributaria (SAT), entre otros permisos y llenado de formatos, “porque sembrar ya saben, solo falta organizarse”, ataja.

Las ventajas, de acuerdo con la iniciativa de ley que “aún se discute en pleno”, es que en las comunidades se pueda producir, transformar y comercializar la planta, a diferencia de las zonas urbanas, donde solo se podría hacer una de las tres, es decir no abarcaría toda la cadena productiva.

Solo de una sola planta de mariguana en 7 hectáreas, se pueden obtener hasta siete productos diferentes, lo que habla del gran impacto económico que el cáñamo puede generar. “Se aprovecha todo, y el nicho de mercado es más amplio”, resume Centeno.

“Hay que tener cuidado, porque si una comunidad se interesa, tiene que entrarle toda, parejo, que no se divida, porque ya se tomaría como una cuestión de zona urbana, pero sí es todo el núcleo agrario, se darán las facilidades”, explica el experto en Agroecología.

Todo el potencial

Chiapas, sin duda, sería tierra fértil para ese tipo de cultivos, y los datos lo avalan: De acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), cerca del 49 de la población vive en zonas urbanas, y el resto (51 puntos porcentuales) están asentadas en las rurales.

Sin duda, ambos entrevistados están convencidos de que los “tentáculos” del narcotráfico no se harían presentes en esas comunidades que, amparadas en la ley (de aprobarse), se dediquen a producir esa clase de producto, pues éste está enfocado en la venta de metanfetaminas, “cristal”, cocaína, entre otros.

“Hay que diferenciar entre lo que sería el cáñamo y la mariguana, porque si uno producirá caña medicinal, pues no compites con esa parte del ‘narco’”, refirió Centeno. 

Además, la calidad del cáñamo no se compara con las producciones que manejan los cárteles del país, pues estas últimas carecen de calidad, están sucias e incluso “orinadas por las ratas” o repletas de plagas o de pesticidas.

Entre otros atributos del cáñamo o la cannabis, se destacan el que ayuda a los enfermos de cáncer u otros males como esclerosis múltiple.

“Te ayuda, por ejemplo, cuando te metes a la quimioterapia, pues el cáñamo provoca que te dé hambre, y pues sabemos que con las ‘quimios’ ésta se quita; no decimos que se curen de ese mal, pero sí los ayuda”, refiere Anaya.

Por el momento, Centeno detalla que ha recorrido cerca de 18 comunidades de Yucatán, de donde es originario, con respuestas positivas por parte de los labriegos y, en el caso de Chiapas, ya estuvieron en San Cristóbal de Las Casas con líderes de asociaciones campesinas, quienes según él también se interesaron en el tema. Es decir, en el sureste mexicano hay un nicho “muy grande” comparado con entidades del Norte del país, donde ya está explotado.

Algo que deja en claro es que se tienen que enfocar solo en pequeños y medianos productores, transformadores y comercializadores, y de esa forma evitar perder ante las grandes cadenas comerciales de políticos, como el expresidente Vicente Fox Quesada, que ven en esta planta una verdadera “mina de oro”.