Martes7 de febrero de 2023

Intersticios: El acto de narrarnos

El narrarnos, ya sea de manera oral, escrita, etc. conlleva a un ejercicio de introspección y de catarsis, esta última a la que Aristóteles relacionaba con el proceso de expulsar todo aquello que adentro es dañino.


Por rotativoenlinea.com

6 de diciembre de 2022 Actualizado a las 11:12:57

Por Luis Adrián Miranda Pérez

Profesor e investigador

Contacto: [email protected]


Intersticios

Intersticios es un espacio de reflexión personal (a modo de columna literaria) de publicación quincenal que se articula a la vida diaria con temas de índole académico/científico asequible para todo público.


Lejos de cómo te llamas, cuántos años tienes o cualquier otra respuesta trivial. Si te preguntan ¿Quién eres, podrías definirte?

Esta columna la dedicaré a un tema que me ha causado gran interés en las últimas semanas: el acto de narrar. Es decir, el de contar algo, pero no solo eso, sino de narrarnos como práctica terapéutica y de autocuidado tan necesaria en tiempos actuales, donde la ansiedad, el dolor y el estrés son un vaivén de nuestra vida diaria.

Comúnmente narramos para alguien más, por ejemplo, a nuestros amigos o amigas les decimos cómo nos fue en el trabajo, qué problemas tenemos en casa, etc. Esa forma de narrar nace a partir de la inquietud de comunicar un acontecimiento al otro.

Pero el acto de narrar para uno mismo, quizás sea el mayor acto de valentía que uno pueda tener, porque adentrarnos en eso que somos, no es cosa fácil; es encontrar aspectos desconocidos que, quizás, hemos pasado por alto por años y que a veces no estamos preparados para enfrentar.

Contar-nos algo a nosotros mismo o el simple hecho de describir quiénes somos resulta un ejercicio de mucho valor, tanto testimonial como terapéutico. Esto, claramente lo saben los psicólogos clínicos cuando piden a sus pacientes que cuenten a partir de cartas los hechos sobre algo que les atañe.

El narrarnos, ya sea de manera oral, escrita, etc. conlleva a un ejercicio de introspección y de catarsis, esta última a la que Aristóteles relacionaba con el proceso de expulsar todo aquello que adentro es dañino. 

Recientemente, revisando en la literatura, encontré un texto que se me hizo revelador. Mèlich (2000) en su obra denominada Narración y hospitalidad, menciona que la narración también es un ejercicio de hospitalidad y deferencia (respeto y cortesía) hacia al otro. Por ejemplo, cuando estamos en proceso de duelo por un ser querido, el acto de narrar permite a aquel que ya no está, ser acogido, porque al recordarle se le está haciendo justicia, porque la muerte, no es más que el simple olvido.

Si bien no puedo asegurar que el acto de narrar-nos cure, al menos alivia la carga, porque lo importante de esta práctica no es el final, sino cómo esta se construye en el amplio camino de la sensibilización y el autoconocimiento.

Referencia

Mèlich, J. C. (2000). Narración y hospitalidad. Anàlisi: Quaderns de comunicació i cultura, (25), 129-142. Recuperado de https://www.raco.cat/index.php/Analisi/article/view/15053

Estas reflexiones forman parte de un capítulo próximo a publicarse denominado Entre la memoria y el olvido. La autobiografía como recurso terapéutico en (pos)pandemia.